A lo largo de mi vida, he viajado a muchos lugares por trabajo, ocio y educación. A menudo con mi familia, a veces solo. Ya sea en Barcelona o Buenos Aires, Austin o Cleveland, Doha o Tel-Aviv, o más cerca de casa explorando Manhattan, siempre me sorprende la variación en el entorno construido. 

Por supuesto, las ciudades tienen un aspecto diferente según la época en que fueron construidas, junto con las diferencias culturales y arquitectónicas que reflejan. Por ejemplo, no se debe confundir Roma con Tokio. 

Y, sin embargo, en todo el mundo, las personas que gobiernan estas ciudades tienen el mismo desafío: cómo servir mejor a los residentes y visitantes. Ya sea para mejorar la calidad de vida, el futuro del trabajo, la accesibilidad o la sostenibilidad, los líderes y planificadores de las ciudades reflexionan profundamente sobre lo que depara el futuro y cómo prepararse mejor. 

Escribí a principios de año que no podemos dejar pasar la oportunidad actual de reconstruir nuestras infraestructuras para que sean accesibles.. El mismo imperativo se aplica a los edificios donde vivimos, trabajamos, aprendemos y jugamos. 

Nuestros edificios no existen de forma aislada. Utilizo el término “entorno construido” para describir las diversas estructuras que distinguen a las ciudades del entorno natural. De cara al futuro, los mayores beneficios se obtendrán cuando los edificios operen como una parte integral del sistema más amplio de infraestructuras. 

Experiencias más accesibles 

Para cualquier persona que trabaje o visite un lugar, las operaciones entre bastidores deben permanecer invisibles. Lo que importa es la experiencia: lo fácil y accesible que es entrar y salir de un espacio o edificio, lo cómodo que es realizar el trabajo y lo fácil que es visitarlo. Reducir las barreras y permitir una experiencia positiva es lo que la gente desea, y la tecnología nos ofrece formas mucho mejores de hacerlo. 

Pero, ¿cómo se logra? Tomemos un ejemplo divertido: ir a un evento deportivo. ¿Qué hace que funcione? 

  • Un estadio, como el Madison Square Garden en Nueva York, que esté conectado a varios sistemas de tránsito importantes para que las personas puedan utilizar el medio de transporte que mejor se adapte a sus necesidades. 
  • Un sistema de venta de entradas fácil de escanear y que permita agilizar las colas. Sería lo ideal para los aficionados y trabajadores del local. 
  • Un espacio totalmente accesible que ayude a todos a llegar a su destino con facilidad y comodidad. 
  • Pago sin contacto para que las colas de los servicios sean rápidas y cortas. 
  • Una conectividad que permita a miles de personas utilizar sus dispositivos. 

Impulsar las operaciones con datos 

El aeropuerto de Heathrow utiliza información basada en datos para mejorar el flujo de pasajeros, lo que contribuye a aumentar la eficiencia y el ahorro de costos para el aeropuerto y sus compañías aéreas, gracias a la agilización de los tiempos de servicio de los aviones. Esto repercute directa y positivamente tanto en los pasajeros como en el personal que trabaja en el aeropuerto. 

Las operaciones diarias, como las de seguridad, aire acondicionado e iluminación, tienen un costo considerable. La forma más rápida hacia la eficiencia y reducción de costos es utilizar datos para tomar decisiones rápidas e informadas. Esto es especialmente importante en el caso de los edificios más antiguos, que no se hicieron para la tecnología y los estándares de construcción actuales. Por ello, la primera regla para mejorar las operaciones es que cualquier cambio o actualización debe aplicarse a los casos de uso prioritarios.  

Crear un lugar de trabajo más seguro 

Nuestros edificios también tienen un gran impacto en la forma de trabajar de las personas. Por ejemplo, el espacio de trabajo físico influye en la capacidad de colaboración de los empleados: debe adaptarse a las necesidades de los colaboradores a lo largo del día y debe facilitar intencionadamente los movimientos dentro, fuera o alrededor del espacio. 

La adopción por parte de las administraciones públicas del trabajo remoto e híbrido ha variado mucho desde el inicio de la COVID-19. Pero a medida que ellas invierten en nuevos edificios, es lógico que los diseñen para que las condiciones de trabajo sean más seguras, ya sea para el personal híbrido o presencial. No se trata sólo de productividad, sino también de crear una mejor experiencia para los colaboradores.  

Por ejemplo, el Instituto Nacional de Seguros contra Accidentes de Trabajo de Italia puso en marcha un nuevo sistema de tarjetas de identificación para resolver los problemas de acceso a los edificios. El resultado fue un proceso simplificado para el acceso de los visitantes, al tiempo que se garantizaba que los colaboradores pudieran moverse fácilmente por el lugar de trabajo. El nuevo sistema de tarjetas facilitó el acceso limitado a sus espacios físicos y a su centro de datos sólo al personal autorizado. 

Construir de forma sostenible   

Tanto si se trata de un edificio nuevo como de la renovación de uno antiguo, los proyectos de construcción son una gran oportunidad para garantizar la atención a la sostenibilidad como prioridad estratégica. La eficiencia energética en todas las operaciones es una gran prioridad para ayudar a las organizaciones a alcanzar sus objetivos de sostenibilidad, al tiempo que reduce los costos de iluminación y funcionamiento de los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC). La automatización de estos sistemas para que respondan cuando los edificios, las plantas o incluso las habitaciones individuales están ocupadas puede dar lugar a una eficiencia significativa.  

En un gran ejemplo de cómo funciona, MacDonald-Miller Facility Solutions ayuda a los clientes a construir edificios energéticamente eficientes y mantenerlos operando con la máxima eficiencia. MacDonald-Miller ha apostado a Microsoft Cloud para diseñar sistemas de construcción inteligente de última generación que ahorran dinero a los clientes. 

Pero la sostenibilidad no solo tiene que ver con la energía o las emisiones de carbono. La tecnología también puede ayudar durante la construcción a garantizar que la ubicación del edificio tenga un impacto medioambiental mínimo, permita prácticas de uso del agua más sostenibles y minimice los residuos. 

A medida que implementamos estas soluciones a escala, los ciudadanos se beneficiarán de los espacios y edificios de propiedad pública -como parques, estadios o pabellones- para sacar el máximo partido a su experiencia. Mejores operaciones ayudan a los gobiernos a ahorrar dinero, y un enfoque en la sostenibilidad garantizará que estos espacios contribuyan a un futuro más saludable y limpio. 

Transformar el entorno construido 

Al realizar inversiones audaces en soluciones que cumplan con los objetivos de eficiencia, seguridad y sostenibilidad, los gobiernos pueden tener un impacto enorme debido a sus vastas propiedades inmobiliarias. También son grandes empleadores, y los empleados pueden obtener importantes beneficios si se realizan mejoras en los edificios públicos. Nuestros edificios fueron creados para servir al público, y ahora tenemos la oportunidad de tomar decisiones informadas que transformarán nuestro entorno construido para mejor. 

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